jueves, 21 de abril de 2011

Pez dorado de cristal

Un buen día desperté, y me dí cuenta de que quería mandar a todo el mundo al carajo.
No es que el sentimiento sea nuevo, lo raro de esta vez fue que hacía varios días que dicha sensación no me había frecuentado a como solía hacerlo hace uno o dos meses atrás.
Fue como si algo importante hubiese vuelto a mí, pero el problema está en que el fastidio me duró gran parte de la mañana.
Y bueno, aveces es bueno ver que conectarme al computador no solo es para ver si algún profesor subió la última clase. Solo que desearía que los chicos del sub se pusieran las benditas pilas de una puñetera vez, y sacaran las malditas series atrasadas de TODO el montón que tienen aún por sacar. De verdad, me haría feliz.
Pero no soy de pedirle peras al duraznero... quizás no tan seguido, pero el látigo aveces sirve, carajos...
Fuera de eso, mi musa parece haber regresado... en el peor momento, y es que, cuando llega, yo ando estudiando, a las tantas de la noche, con un p*to exámen a la mañana siguiente, y va y me tiene hasta las tres escribiendo algo que... wow
Y al final, cuando ya voy sacando cuentas y se acerca el fin de semana, me pregunto un tanto entristecida y queriendo una respuesta de índole espiritual, ¿dónde rayos está mi senpai?
Hombre, conéctate de una jodida vez, mira que ando en racha de madrazos y quiero verte.
Y así, el viaje continúa... (???)

sábado, 19 de marzo de 2011

Somnus Nemoris in the house

Acaba de llegar, o más bien ha estado esperando en la entrada hasta que decidí dejar de hacerme la que no estaba en casa, y tuve que ir y abrirle la puerta. Como siempre, entra sin saludar, no me mira, se sienta (echa) encima del sillón y me pide una taza de té. Café no por que hace mucho que decidimos dejarlo.
Y cuando ha dado el primer sorbo, empieza a hablar, y habla, y habla, y habla, y habla, y habla por horas sin dar una sola y misera señal de querer parar o un ápice de cansancio en su cara de póker.
"-No es que no pueda controlarme. -me dice-. Solo que está ahí en mi cabeza y no sale, Yamamoto-kun es demasiado para que pueda soportarlo, tú sabes de lo que hablo."
"Por supuesto. -le contesto-. Y Gokudera-kun no nos hace las cosas fáciles, pero trabajar con un OTP no debería ser tan difícil.
"-¡Eso dices ahora! ¡Ni siquiera estamos seguras de que es nuestro OTP predilecto!"
"Mmmm... cierto, es difícil, en especial ahora."
Y seguimos hablando, aunque decimos una cosa y hacemos otra, al final de su visita, me deja con un cuaderno con hojas escritas que no tienen nada que ver con nuestra larga conversación. De verdad, no tienen nada que ver. Y se va, simplemente se va, sin siquiera decirme cuando piensa volver. Pueden pasar dias, semanas, hasta meses sin noticias suyas, y como ya es costumbre, aparece de la nada y entra como pedro por su casa y me habla y se va.

jueves, 17 de marzo de 2011

Baja el volúmen

Esta semana han habido muchas cosas nuevas en mi vida.
Para empezar un cambio de ambiente... (universidad nooooooo)
Luego un cambio de casa (yeah), que resulto ser una casita bastante acogedora, con dos compañeras muy particulares que, sumando y restando, son ambas un amor con patas.
Las clases... argh, son clases.
Y bueno, en vista general han sido días muy tranquilos... ah!, mañana parto a Llanquihue!!! Cosas de coro, supongo a de aquí a dos años el esfuerzo valdrá... cofcofviajecofcof...
Esperemos que pasen cosas muy buenas *mira su billetera* Sí, cosas muy buenas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Son voces

Bien, primero tengo que admitir que no las controlo.
Solo están ahí, resonando de vez en cuando, en los momentos que menos deberían y cuando no son necesarios.
Dicen cosas muy curiosas, cosas que no tienen que ver mucho conmigo y a la vez tienen TODO que ver conmigo.
El problema es que son muchas, con tantas diferencias como estrellas en el cielo, o peor aún, como autos en la calle.
Y yo, al menos, las escucho a todas, y a la vez no las escucho.
Got it memorized?

jueves, 24 de febrero de 2011

No tienes que creerme

Tengo razones.
Tengo razones propias, agenas, mutadas, engendradas de tonterías sin sentido.
Tengo razones que solo me pertenecen a mí, como también razones que les he concedido a los demás, y en ese aspecto puede que de todas formas acabe siendo egoísta.
Pero Rafael me dijo una vez: "¿Dónde está el problema en ser egoísta? ¿Es eso realmente malo?"
Ese hombre me pone enferma, desearía tener el poder para aplastar su cara contra el asfalto, y sin embargo su voz sigue resonando en mi mente, sigo recordándolo como si no tuviera nada más a lo cual aferrarme.
"¿Es eso realmente malo?"
Tengo mis razones, aunque no lo parezcan, son razones.
Razones para odiar, razones para destruir, razones para alejarme, razones para condenar, razones que no pueden hacer bien alguno bajo ninguna circunstancia.
Esa clase de razones las tengo de sobra y hasta por si acaso.
"¿Al menos tienes una sola razón para querer?"
¿Querer?
¿Y yo para qué necesito tal cosa?

domingo, 20 de febrero de 2011

Error de concepto

Él no es un hombre poseído por la violencia.
Tampoco es la violencia disfrazada de hombre.
Mucho menos alguien que vive con la violencia en la cabeza todo el tiempo.
Ese hombre... es la violencia misma.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Té de ocho hierbas

Hoy de nuevo tuve una visión, aunque los dos viajeros de antes ya no han aparecido estos días.
Esta vez había un hombre solo, viajaba a través del desierto. Iba cubierto por una gruesa manta de color marrón, el viento soplaba con fuerza y avanzaba apenas mientras la arena trataba de tragárselo. Pero él se negaba a caer en la oscuridad del olvido incluso cuando cayó la noche.
Sacó de uno de sus bolsillos una diminuta botellita de cristal, en cuyo interior había una lucecita flotante de color azul. Destapó la botellita y el punto luminoso escapó raudo para girar cientos de veces por encima de la cabeza del hombre. El suelo bajo sus pies cambió a un color blanco, la arena se volvió roca sólida, el viento se detuvo y de las grietas de la roca blanca brotó un líquido espeso. Este a su vez se volvió cristal, que a la luz de la luna llena de esa noche, brillaba con un fulgor escarlata.
El cristal empezó siendo pequeño, pero en cuestión de pocos minutos creció alto hacia el cielo de forma tan imponente que pronto el hombre no le llegaba ni a la mitad de su altura. El enomre cúmulo se partió a la mitad y tomó formas más refinadas, transformándose en una gigantesca puerta rojiza.

-El camino se forma mientras avanzas. -susurró el hombre-

Abrió la puerta y entró a una espantosa oscuridad. La puerta desapareció con los primeros rayos del sol.